Todos los años es la misma historia, los primeros días que tomo sol me zarpo, estoy demasiado tiempo y para colmo no uso protector solar.
Y no, claro, cómo me voy a quedar un ratito nada más, si ni siquera se nota en la piel que estuve al sol (eso digo mientras estoy ahí, en la tarraza, pero después del baño, me veo toda roja y me quiero matar).
¿Protector solar? No, si ya es tarde, el sol casi no calienta (porque hay viento y el calor no se siente, pero a la coche cuando me enpieza a picar toda la piel, me doy cuenta de que soy una tarada).
Por suerte no llego al punto de no poder dormir, pero no dejo de ser una boluda.
lunes 14 de enero de 2008
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